El 2026 redefinirá el Internet de las Cosas: el fin del roaming permanente, el apagón de redes heredadas y la llegada del 5G RedCap
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El ecosistema tecnológico global se encuentra ante un umbral crítico. Este año no representa simplemente una continuación del crecimiento numérico de dispositivos conectados, sino un cambio estructural en la arquitectura misma de la red. El Internet de las Cosas (IoT) se enfrenta a su mayor transformación de la última década, impulsada por tres vectores simultáneos: el apagón definitivo de las redes heredadas (2G/3G), la crisis regulatoria del roaming permanente y la integración nativa de la seguridad.
Como expertos con siete años analizando la evolución de las comunicaciones máquina a máquina (M2M), observamos que 2026 será el año en que la conectividad dejará de ser vista como un servicio básico (commodity) para convertirse en el activo estratégico más valioso. Empresas y gobiernos deben replantear sus infraestructuras bajo nuevas reglas de juego tecnológicas y normativas.
Crecimiento exponencial y saturación del espectro
El contexto cuantitativo es abrumador. El mercado ha superado la barrera de los 21.000 millones de dispositivos IoT conectados a nivel mundial. Sin embargo, las proyecciones indican una aceleración aún mayor. Según datos de IoT Analytics, se espera alcanzar los 39.000 millones de dispositivos para 2030, mientras que Transforma Insights eleva la apuesta a 40.600 millones para 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 9%.
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Este volumen masivo de conexiones obliga a una eficiencia espectral que las redes antiguas no pueden ofrecer. Carlos Valenciano, Director General de Alai Secure, subraya que las decisiones tomadas hoy sobre qué tecnología implementar definirán la viabilidad operativa de los proyectos en el próximo lustro.
Del apagón tecnológico al equilibrio del 5G RedCap
El desmantelamiento progresivo de las infraestructuras 2G y 3G es una realidad técnica inevitable para liberar espectro. Esto deja a muchas implementaciones antiguas en riesgo de obsolescencia. La respuesta del mercado ha sido la maduración de las tecnologías LPWAN (Low-Power Wide-Area Network).
En entornos urbanos e interiores, el NB-IoT y el LTE-M se han consolidado como los estándares para sensores de bajo consumo. En paralelo, LoRaWAN mantiene su hegemonía en despliegues rurales o redes privadas donde la cobertura celular es deficiente.
Sin embargo, la gran novedad técnica para 2026 es el 5G RedCap (Reduced Capability). Esta tecnología surge como el «eslabón perdido» entre el IoT masivo de baja potencia y el 5G de ultra alta velocidad. RedCap permite:
- Velocidades superiores a LTE-M.
- Menor latencia.
- Costes de hardware más eficientes que el 5G completo.
Esto habilita nuevos casos de uso en videovigilancia avanzada, wearables industriales y enrutadores críticos que antes eran inviables económica o técnicamente.
Edge Computing e inteligencia artificial embebida
La arquitectura de datos también está mutando. Estamos migrando de un modelo centralizado en la nube hacia el Edge/Cloud Continuum. La integración de la Inteligencia Artificial de las Cosas (AIoT) implica que el procesamiento ocurre en el dispositivo o en el borde de la red, no en un servidor remoto.
Alberto de Lucas, CTO de Alai Secure, explica que esta capacidad de tomar decisiones en tiempo real «donde ocurre el dato» es vital para sectores como la gestión de flotas o infraestructuras críticas. Al procesar localmente, se reduce la latencia, se optimiza el ancho de banda y, crucialmente, se mejora la privacidad de la información sensible.
El fin del roaming permanente y la soberanía del dato
Uno de los desafíos más complejos para las empresas con despliegues globales es el declive del modelo de roaming permanente. Originalmente diseñado para viajeros, este esquema ha sido abusado por dispositivos IoT que nunca regresan a su país de origen.
Con más de 4.000 millones de conexiones celulares activas, los reguladores internacionales están imponiendo restricciones severas. El roaming permanente ahora conlleva riesgos de desconexión unilateral por parte de los operadores locales, latencia excesiva y problemas de soberanía de datos.
La solución técnica que se impone en 2026 es la conectividad multi-local. Mediante tecnologías como Multi-IMSI o eSIM/eUICC, los dispositivos pueden descargar perfiles de operadores locales según su ubicación, garantizando cumplimiento normativo, menores costes y una calidad de servicio (QoS) superior. Rafael Escobar, Channel Manager de Alai Secure, sentencia que este modelo es el único robusto para proyectos críticos a gran escala.
Seguridad por diseño y cumplimiento normativo
Finalmente, la seguridad ha dejado de ser un anexo para convertirse en un requisito de diseño. Normativas como la europea EN 18031 obligan a los fabricantes e integradores a implementar mecanismos de autenticación fuerte y protección de comunicaciones desde el hardware.
Operar sobre redes privadas virtuales, aisladas de internet público y bajo control local, es ahora una ventaja competitiva. Esto no solo mitiga la exposición a ciberataques globales, sino que asegura la trazabilidad y la integridad de los datos en sectores sensibles como la salud, la energía y el transporte.
En conclusión, 2026 marca la entrada del IoT en una fase de madurez industrial. El éxito ya no depende solo de conectar cosas, sino de hacerlo sobre infraestructuras modernas (5G RedCap), procesando en el borde (Edge AI) y garantizando una conectividad local y segura que cumpla con las nuevas reglas del juego global.
