La mayoría de los consumidores confiaría sus decisiones de compra a un agente de inteligencia artificial
Siete de cada diez personas confiarían más en un asistente virtual de inteligencia artificial que en las recomendaciones de su mejor amigo al momento de realizar una compra. Las cifras provienen de una investigación global desarrollada por la firma Accenture tras encuestar a 25.500 usuarios en 16 países, cuyos resultados reflejan cómo la automatización de decisiones cotidianas empieza a desplazar el impacto del marketing tradicional sobre la elección de marcas.
El informe revela que, aunque la delegación directa de compras de forma 100% autónoma se ubica hoy en un 9%, un 31% adicional de los encuestados está dispuesto a otorgar control transaccional a la tecnología tras validar compras de bajo monto. Asimismo, el 71% de los consultados anticipa que los algoritmos influirán en al menos la mitad de sus adquisiciones en los próximos 12 meses, lo que plantea un escenario de evaluación continua para las grandes cadenas minoristas.
En el comercio minorista en Colombia es común ver que los consumidores dediquen tiempo a comparar promociones en distintas aplicaciones móviles antes de pagar. No es raro encontrar que, ante la presión sobre el presupuesto del hogar, los usuarios busquen activamente herramientas de comparación de precios en tiempo real. En este entorno, la masificación de los asistentes virtuales para organizar las compras con inteligencia artificial puede ser una opción interesante para automatizar la búsqueda de descuentos entre tiendas de formato D1, Ara y las superficies de supermercados tradicionales.
Comparación entre múltiples tiendas y planificación de viajes
La disposición de los compradores a ceder el proceso de búsqueda responde a la capacidad de los modelos de cómputo para evaluar grandes volúmenes de datos sin fatiga. Según el reporte, el 61% de los usuarios desea que un agente conversacional ejecute pedidos combinando el catálogo de múltiples supermercados para optimizar el precio final. Por su parte, un 71% prefiere que la tecnología planifique itinerarios turísticos completos, integrando tiquetes aéreos, hospedaje y actividades de entretenimiento en una sola transacción.
Un dato relevante sobre la percepción del usuario se centra en el componente relacional: el 64% de quienes interactúan con estas plataformas siente que la tecnología comprende mejor sus necesidades individuales en comparación con las campañas publicitarias tradicionales. Esto traslada el criterio de selección hacia factores verificables como disponibilidad, tiempos de entrega y costo real por unidad.
Juan Carlos Palma, Creative Manager en Accenture Song, explicó que las organizaciones deben adaptar su oferta a una evaluación doble. Según el vocero, el atractivo de una marca debe convencer tanto la dimensión emocional del cliente como los parámetros analíticos de conveniencia que revisa el algoritmo, dado que ganarse únicamente el favoritismo publicitario deja de ser suficiente para asegurar la venta.
El impacto en el mercado colombiano y la economía del hogar
La transición hacia la compra asistida encuentra en Colombia un terreno abonado por el uso extendido del comercio conversacional y el crecimiento del canal digital. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas del comercio electrónico en el país alcanzaron los 186,35 millones de pesos, consolidando la cifra más alta registrada para ese periodo en los últimos siete años.
Dado que el 43% de los encuestados a nivel global prioriza la protección del presupuesto al configurar su asistente virtual, el comportamiento del consumidor colombiano tiende a orientarse hacia la búsqueda de eficiencia financiera. En este contexto, los agentes inteligentes actúan como rastreadores de promociones, evaluando la fluctuación de precios de la canasta familiar sin dejarse influir por la fidelidad de marca acumulada.
La redefinición del punto de venta físico
Pese al avance de la automatización transaccional, la investigación de Accenture aclara que los consumidores prefieren mantener el control directo cuando las compras involucran aspectos de identidad personal, placer o disfrute estético. Esta distinción transforma el papel de los almacenes físicos en el país.
La tienda de retail abandona paulatinamente su función como simple centro de abastecimiento de productos de primera necesidad para convertirse en un espacio centrado en la experiencia de usuario y el contacto con la marca. Mientras la inteligencia artificial asume el reabastecimiento periódico de víveres y artículos de aseo, el canal presencial concentra su valor en productos donde la prueba física y la interacción humana continúan marcando el punto final de la decisión de compra.
