La banca colombiana entra en la era de las “tarjetas sin fronteras”: pagos globales, dólar digital y real-time
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La industria de tarjetas de débito y crédito en Colombia entra en una nueva etapa marcada por la globalización del consumo, la digitalización del dinero y una creciente presión competitiva de neobancos y fintechs. Más allá del cupo o las tasas, las entidades financieras están rediseñando el producto de tarjetas como una plataforma estratégica para acompañar a clientes que consumen, viajan y gestionan su patrimonio en entornos financieros cada vez más internacionales.
Frente a este escenario, el modelo de “Tarjetas Globales” comienza a consolidarse como una alternativa estructural. Se trata de programas de emisión con alcance internacional gestionados desde una arquitectura unificada, que permiten centralizar la emisión, procesamiento y control sin reconstruir la infraestructura en cada nueva jurisdicción.
Cantidad de tarjetas en el mercado colombiano
Actualmente, Colombia supera los 15 millones de tarjetas de crédito activas, en un contexto en el que la rentabilidad del sistema financiero también muestra señales de recuperación. Este escenario ha intensificado la competencia por los clientes de mayor valor, experiencias digitales y elementos aspiracionales de diferenciación.
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“El negocio de tarjetas está evolucionando desde un enfoque transaccional hacia uno más experiencial y global. Hoy las entidades necesitan plataformas que les permitan diseñar productos internacionales, con capacidades digitales avanzadas y tiempos de salida al mercado mucho más rápidos”, explica Antonio Santiago, Manager de Business Development de Pomelo, empresa especializada en emisión, procesamiento y gestión de tarjetas.
En este marco, Pomelo ya se encuentra trabajando en nuevas unidades de productos financieros globales —incluyendo tarjetas orientadas al consumo transfronterizo— y en el desarrollo de rieles de pagos instantáneos que permiten a sus clientes ampliar su oferta de servicios financieros.
