Pintura clásica y contracultura de los años 2000 confluyen en la estética de los nuevos accesorios digitales
728 x 90 px
Un incremento del 150% en las búsquedas en internet de accesorios vinculados al fenómeno estético Y2K, documentado por plataformas globales especializadas como WGSN y Business of Fashion, constata el interés de los consumidores jóvenes por los códigos visuales del inicio del milenio. Este auge de la nostalgia digital, impulsado especialmente por las generaciones que buscan desmarcarse de las tendencias masivas mediante elementos con trasfondo histórico, sirve de base para la presentación de Vintage Masterpiece, la propuesta editorial con la que Casio reinterpreta la herencia artística universal en formato de muñeca.
Un lenguaje visual que conecta óleos históricos con resina y metal
La iniciativa de la firma relojera consiste en una reinterpretación de quince de las obras de arte más célebres de la historia bajo los patrones cromáticos, estilísticos y ambientales del futurismo retro. En este ejercicio de traducción visual, los modelos de relojes digitales Casio abandonan su tradicional sobriedad urbana para entablar un diálogo con las composiciones de museos internacionales.
De este modo, el retrato renacentista de La Mona Lisa se asocia con el clásico formato dorado de la marca, estableciendo un paralelismo basado en la simetría y la permanencia del diseño. Paralelamente, la obra El Beso, del austríaco Gustav Klimt, se vincula con los acabados metálicos y la doble lectura horaria del modelo análogo-digital AQ-230, donde los tonos dorados y geométricos del lienzo se reflejan en la textura del metal.
(Automático aquí)
Por su parte, la carga emocional y expresionista de El Grito, de Edvard Munch, encuentra su correlato técnico en las líneas nítidas y los contrastes de las siluetas digitales A168 y B640, dos de los diseños más estables en el catálogo de la compañía. Finalmente, la luminosidad de Sol ardiente de junio, obra de Frederic Leighton, sirve de inspiración para los matices en oro rosa que caracterizan a las referencias de menor formato LA680 y LA670, orientadas hacia un uso cotidiano y versátil.
Ángulo editorial: En las calles de ciudades como Bogotá o Medellín, donde el coleccionismo de ropa de segunda mano y el diseño independiente ganan terreno, el reloj digital ya no se usa para mirar la hora. Funciona como una declaración de estilo que equilibra lo sofisticado de los clásicos con la practicidad de la calle.
Una propuesta de coleccionismo multiplataforma
La ejecución del proyecto corrió a cargo de un equipo creativo coliderado por Ale Giampa y Will Cega, bajo la dirección fotográfica de Tauana Sofia y la producción ejecutiva de directivos de la región como Thiago Mascarenhas y Del Reginato. El desarrollo técnico de la campaña incluyó procesos de investigación iconográfica, retoque digital a cargo de especialistas como Daniel Cirati y Henrique Barretto, y registros audiovisuales en formato corto desarrollados por el realizador Rafael Leforte.
Thiago Nadotti, Assistant Marketing Manager de la marca para América Latina, explicó que la intención detrás de este proyecto es demostrar la capacidad de un diseño industrial bien estructurado para permear la moda contemporánea sin alterar su configuración fundamental, adquiriendo nuevos significados de identidad según la época en la que se utilice.
Las piezas que conforman esta selección, que abarcan desde los formatos de pantalla de cristal líquido tradicionales hasta configuraciones híbridas con manecillas mecánicas, se encuentran distribuidas en los canales oficiales de comercialización en Colombia, transitando entre tiendas de moda de calle y plataformas de distribución autorizadas.
