Nuevos perfiles laborales se posicionan para liderar la adopción de inteligencia artificial en operaciones empresariales
La discusión en torno a la inteligencia artificial dentro del entorno corporativo ha pasado del diseño de algoritmos a la aplicación práctica en la rutina de las empresas. Esta etapa de implementación masiva demanda profesionales capaces de entrenar herramientas de automatización con el conocimiento específico de cada industria, un fenómeno que está reconfigurando la oferta de empleo e impulsando las llamadas operaciones inteligentes.
Estudios globales dan cuenta de este ajuste en el mercado de trabajo. El reporte Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial señala que la transformación tecnológica derivará en la creación de 170 millones de empleos hacia 2030, con un incremento neto de 78 millones de posiciones asociadas a la automatización. Por su parte, el informe Global AI Jobs Barometer 2025 elaborado por la consultora PwC indica que las competencias requeridas por los empleadores evolucionan un 66% más rápido en aquellas ocupaciones con mayor exposición a sistemas inteligentes.
Perfiles emergentes en la gestión de procesos automatizados
A diferencia de las primeras fases de adopción digital, centradas en la contratación de científicos de datos o programadores, la integración operativa de la tecnología requiere perfiles intermedios. Estos especialistas combinan la comprensión de las metas comerciales con la capacidad técnica para ajustar el comportamiento de los asistentes virtuales.
Entre las posiciones con mayor demanda en las organizaciones figuran las siguientes:
- Especialistas en entrenamiento de agentes inteligentes: profesionales encargados de calibrar el lenguaje y las respuestas de los modelos para alinearlos con las políticas del negocio.
- Estructuradores de conocimiento corporativo: responsables de organizar bases de datos e información no estructurada para que los sistemas de automatización procesen contextos precisos.
- Analistas de interacciones y calidad: encargados de auditar las respuestas generadas por herramientas automáticas para corregir sesgos y elevar la precisión.
- Diseñadores de procesos híbridos: perfiles enfocados en definir la distribución de cargas de trabajo entre el personal humano y la infraestructura digital.
- Especialistas en gobernanza y adopción: encargados de supervisar el cumplimiento de normativas de seguridad, privacidad y ética en el manejo de datos.
Es común ver en los centros de contacto y plataformas de servicios en Colombia una transición progresiva donde el personal técnico deja de atender consultas repetitivas de primer nivel para asumir roles de supervisores de bots. En el ámbito local, no es raro encontrar que las empresas prefieran capacitar a sus empleados con años de experiencia en servicio al cliente para que entrenen a las plataformas de asistencia virtual, en lugar de contratar personal estrictamente técnico que desconoce la operación diaria.
El entrenamiento continuo como factor de diferenciación
La efectividad de las soluciones digitales depende de su capacidad para ejecutar procesos completos dentro de la infraestructura tecnológica de la compañía, como sistemas de gestión de clientes (CRM) o de planificación de recursos (ERP). Para que un bot resuelva una solicitud sin escalarla a un operador humano, requiere pautas claras sobre reglas de negocio e interpretación de excepciones.
Antonio Díaz, director general para los mercados de habla hispana de Evoluciona —el centro de innovación de la firma de servicios Intelcia—, señala que el acceso a los modelos de lenguaje se ha democratizado, por lo que la ventaja competitiva reside en el conocimiento operativo con el que se nutren dichos sistemas. Según el directivo, la labor de entrenamiento exige supervisión permanente, ajuste de contexto e integración con las plataformas internas para asegurar que las respuestas coincidan con los objetivos corporativos.
Bajo este esquema de gestión, la automatización asume el procesamiento de volúmenes masivos de datos y tareas sistemáticas, mientras que el talento humano conserva las funciones de análisis estratégico, supervisión ética y toma de decisiones complejas dentro de la organización.
