Tecnologías híbridas en Colombia: por qué ganan protagonismo en la transición hacia la electrificación
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La transición hacia la movilidad electrificada avanza a un ritmo acelerado en Colombia. Mientras crece la adopción de modelos 100% eléctricos, el mercado muestra una clara inclinación hacia soluciones híbridas, que hoy representan la mayor parte del segmento electrificado. Según cifras de la ANDI y FENALCO, en lo corrido de 2026 se han matriculado más de 41.500 vehículos electrificados, de los cuales cerca de 27.200 corresponden a vehículos híbridos, consolidando su predominancia dentro de esta categoría.
En este contexto, las tecnologías híbridas han ganado relevancia como una alternativa que permite avanzar hacia una movilidad más sostenible sin depender de una única solución. Su crecimiento refleja cómo el mercado colombiano responde a una diversidad de necesidades, en las que cada vez más usuarios buscan flexibilidad frente a trayectos largos, condiciones de manejo exigentes y una infraestructura de carga que aún se encuentra en proceso de expansión.
No todos los híbridos responden a la misma necesidad
Parte de esta evolución también implica entender que no todos los híbridos son iguales. Hoy existen distintos niveles de hibridación que responden a diferentes necesidades y formas de uso. Los híbridos ligeros (MHEV) incorporan un sistema eléctrico que asiste al motor de combustión en momentos específicos para mejorar la eficiencia; los híbridos completos (HEV) combinan automáticamente ambas fuentes de energía e incluso pueden desplazarse en modo 100% eléctrico en ciertas condiciones; y los híbridos enchufables (PHEV) cuentan con baterías de mayor capacidad que pueden recargarse externamente, permitiendo recorridos más largos en modo eléctrico.
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Dentro de este espectro, los PHEV comienzan a consolidarse como una alternativa especialmente relevante para el contexto colombiano, al conectar los beneficios de la conducción eléctrica urbana con la autonomía necesaria para viajes más largos.
“La transición energética en Colombia debe construirse con soluciones reales para diferentes tipos de usuario, no desde una única respuesta. Hoy el mercado demuestra que existen necesidades distintas, y por eso es clave ofrecer alternativas que se adapten tanto a la ciudad como a la carretera, a los trayectos diarios y a los recorridos de larga distancia. Desde Chery Colombia, de la mano del Grupo Vardí, hemos enfocado nuestra estrategia en acercar la tecnología al consumidor con una oferta capaz de responder a las diferentes dinámicas de movilidad del país.”, afirmó David Huertas, director de Chery Colombia.
Chery Super Hybrid: movilidad eléctrica para la ciudad y autonomía para llegar más lejos
En línea con esta evolución del mercado, Chery incorpora en su portafolio tres modelos híbridos enchufables con tecnología Chery Super Hybrid, una propuesta desarrollada para combinar conducción eléctrica en recorridos cotidianos, eficiencia en ciudad y mayor autonomía para trayectos de larga distancia.
Su principal valor está en la flexibilidad de uso: permite adaptarse a trayectos diarios, recorridos urbanos, viajes intermunicipales y condiciones exigentes de manejo, sin depender exclusivamente de una estación de carga para completar recorridos de mayor distancia.
“Con CSH queremos responder a una realidad muy concreta: muchos usuarios quieren avanzar hacia una movilidad más eficiente y electrificada, pero también necesitan autonomía, confianza y versatilidad para moverse dentro y fuera de la ciudad. Esta tecnología permite integrar esos dos mundos en una misma experiencia de uso”, agregó Huertas.
En este escenario, la conversación alrededor de la electrificación empieza a trasladarse hacia la experiencia práctica de uso. Aspectos como autonomía, consumo, desempeño, facilidad de adaptación y confianza en recorridos de mayor distancia cobran cada vez más relevancia para los usuarios, a medida que las nuevas tecnologías se vuelven más visibles y cercanas en el mercado colombiano.
Así, la evolución de la movilidad en el país apunta hacia un escenario en el que distintas tecnologías convivirán durante los próximos años, respondiendo a necesidades, hábitos y contextos de uso diferentes. En ese panorama, la transición energética se consolida como un proceso de adaptación progresiva, más que como una única solución aplicable a todos los usuarios.
