Bre-B pone a prueba a la banca: una falla ya no frena un sistema, frena pagos, caja y confianza
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Los pagos inmediatos abrieron una presión nueva para la banca colombiana: sostener una operación que ya no se detiene. Una falla en ese entorno no queda encerrada en el área de tecnología, se convierte de inmediato en pagos que no entran, cobros que no se confirman, transferencias que no se completan y clientes que pierden la capacidad de mover recursos cuando más lo necesitan.
Bre-B, en sus primeros seis meses de operación plena, el sistema del Banco de la República superó 617 millones de transacciones por más de 97 billones de pesos. Ese nivel de uso indica que una interrupción ya no afecta un canal menor ni una operación aislada. Afecta un flujo masivo de dinero que pasa por comercios, empresas y usuarios que esperan que el servicio responda en segundos.
La presión aumenta porque la mayor parte de la relación con el banco ya ocurre por fuera de la oficina. En el cuarto trimestre de 2025, los consumidores financieros realizaron 6.234 millones de operaciones y 82,8% pasó por canales no presenciales, según registros de la Superintendencia Financiera. Cuando casi toda la operación vive en canales digitales, una caída deja de ser una molestia puntual y pasa a sentirse en recaudos detenidos, pagos represados, atención saturada y confianza golpeada al mismo tiempo.
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Una interrupción en pagos inmediatos también cambia el tamaño del impacto para la entidad. El problema ya no se mide solo por el tiempo que dura la caída, sino por lo que deja de moverse mientras el sistema no responde: dinero que no circula, ventas que no se cierran, caja que no entra y clientes que encuentran una promesa de inmediatez justo en el momento en que falla.
“Bre-B cambió la discusión para la banca: el reto ya no es solo acelerar pagos, sino sostener en marcha los procesos críticos que soportan ingresos, recaudos y servicio. La diferencia va a estar en las entidades que puedan contener una falla sin trasladar esa interrupción al negocio ni al cliente”, dice Luis Gabriel Castellanos, Country Manager de IFX en Colombia.
¿Cómo evitar que una falla tumbe toda la operación?
Los bancos necesitan detectar un incidente apenas aparece, contenerlo antes de que se extienda, mantener activos los servicios esenciales y recuperar rápido lo que cayó. Esa capacidad define si una contingencia se controla a tiempo o si termina convertida en una crisis visible para clientes, comercios y empresas.
La multinube entra en esa lógica cuando ayuda a que la operación no dependa de un solo entorno. En lenguaje simple, significa usar más de una nube para repartir procesos críticos y dejar rutas alternas listas si una parte falla. Un banco puede separar cargas tecnológicas, sostener servicios sensibles y evitar que un mismo incidente arrastre pagos, atención y recaudos al mismo tiempo.
Asimismo, la Superintendencia Financiera exige que los bancos operen los servicios de nube con medidas de seguridad, monitoreo, continuidad y gestión del riesgo, porque esos entornos hacen parte de una operación vigilada y no pueden usarse sin control sobre la información, los proveedores y la capacidad de seguir prestando el servicio si algo falla.
El valor de esta tecnología está en reducir puntos únicos de falla, mantener rutas alternas disponibles y sostener la operación durante una contingencia, siempre que exista control para no convertir esa complejidad en un nuevo riesgo.
“Una operación inmediata no se defiende solo para recuperarse después de una caída. Se diseña para seguir sosteniendo procesos críticos mientras el incidente se detecta, se contiene y se corrige. Esa es la diferencia entre una infraestructura que solo funciona en condiciones normales y una que protege la continuidad del negocio cuando algo falla”, agrega Castellanos.
La preparación de un banco para operar con pagos inmediatos puede verse en cosas concretas: cuánto tarda en detectar una falla, cuánto demora en recuperarse, si logra mantener funcionando los servicios más importantes y qué tan bien responde en las pruebas que hace para prepararse ante una contingencia. Esos puntos muestran si la entidad puede contener un problema y seguir prestando el servicio sin afectar por mucho tiempo pagos, recaudos y atención.
