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El Departamento de Prosperidad Social usa la tecnología en la nube y analítica para conocer, entender y atender a personas en situación de pobreza y pobreza extrema.

Imagen: TELUS International – 2021

Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo es el más grande propósito de la humanidad. Es el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos en 2015 para transformar nuestro planeta. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas - ONU, más de 700 millones de personas, lo que equivale al 10% de la población mundial, vive en situación de extrema pobreza, es decir que tienen dificultades para satisfacer necesidades básicas como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento.
 
En Colombia, cifras del DANE señalan que en 2019 la pobreza multidimensional fue 17,5%, la pobreza monetaria llegó al 35,7% y la pobreza monetaria extrema al 9,6%. Un panorama retador, que se agudizó con la crisis provocada por la pandemia. En julio del 2020, Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo, indicó que como parte del impacto de la emergencia de salud pública unos 5,6 millones de colombianos entrarían en la pobreza en 2020.
 
Ante esta situación, hoy más que nunca la lucha contra la pobreza requiere herramientas más eficaces, precisas y confiables para retomar los avances en disminución que se venían logrando. En ese propósito, la información -de calidad y en tiempo real- es determinante para la toma de decisiones. Y este fue justamente uno de los grandes desafíos que enfrentó el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, la entidad responsable de diseñar, coordinar e implementar las políticas públicas para la superación de la pobreza y la equidad social, en el momento de levantar reportes y cruzar bases de datos para la atención de los ciudadanos más vulnerables.
 
“Detectamos falencias en la calidad de la información, inconsistencias entre las áreas misionales, planeación y las regionales y sistemas que no se interrelacionaban, impidiendo así una gestión clara”, explica Jairo Trujillo, jefe de la Oficina de Tecnologías de Información de Prosperidad Social. Esta entidad del Estado -recuerda Trujillo- se creó absorbiendo otras, pero faltaron procesos transversales para evitar que las áreas misionales siguieran operando en silos, con metodologías dispersas y múltiples fuentes de información que no se “hablan” entre sí.
 
“Cuando solicitábamos información por áreas, los datos no coincidían o se tardaban mucho y en procesos de apoyo a las personas más vulnerables la rápida toma de decisiones es vital. No teníamos las herramientas para unificar y armonizar de manera organizada y segura toda la información, que estaba dispersa en distintas áreas de la entidad. Es por ello que decidimos construir una plataforma tecnológica apoyada en Microsoft Azure que solucionara las complejidades existentes en cuanto a acceso y consolidación de información, así como para preservar su calidad”, añade Trujillo.
 
Con la asesoría del Banco Mundial Prosperidad Social estructuró, y con el apoyo del BID el DPS desarrolló una solución para unificar fuentes de información, elevar la calidad de los datos y digitalizar procesos que antes manuales, demorados y poco eficaces. Eligieron a Microsoft para llevar a cabo una profunda transformación digital de la lucha contra la pobreza, y se basaron en su tecnología y herramientas porque buscaban seguridad, escalabilidad y precisión.
 
Una solución con Equidad Digital
 
Con esta iniciativa, la tecnología se convierte en un habilitador de un bien mayor y un desafío global: la superación de la pobreza. En una decidida apuesta de transformación digital, Prosperidad Social diseñó Equidad Digital, un ambicioso proyecto para agrupar fuentes de información, fortalecer con apoyo tecnológico los criterios de focalización de ayudas, digitalizar la recolección de información en territorios y llevar trazabilidad de cada caso, desde que se inicia un proceso hasta que se logra el objetivo de superación de la pobreza.
 
El punto de partida fue la creación de un Repositorio Único de Fuentes de Información (RUFI), soportado en la nube de Azure, con funciones de Data Lake de Segunda Generación para integrar, cruzar y analizar todas las bases de datos del Estado, como SISBEN 4, Familias en Acción, ICBF, Sena, la Unidad de Víctimas, entre muchas otras. En el inventario de Prosperidad Social tienen identificadas 74 bases de datos, de las cuales ya se cuenta con 40 consolidadas. “Con esta herramienta todos los funcionarios que necesiten una base de datos van a ir al mismo lugar, encontrarán todo un único ambiente y no distintas fuentes como ocurría antes. Además, aplicamos criterios de calidad sobre la información, hay una limpieza en la captura de datos”, señala Trujillo.
 
Focalización precisa
 
La focalización de la atención e intervención a hogares es otro componente fundamental para lograr equidad, transparencia y una adecuada destinación de apoyos a quienes más lo necesitan. “El componente focalizador (Azure Databricks) nos da mayor claridad de cómo y en qué se van a destinar los recursos para erradicar la pobreza. La tecnología nos permite incluir criterios a aplicar a las bases de datos para filtrar y evitar duplicidad en apoyos, por ejemplo. Con estas ‘reglas’ inteligentes podemos llegar a las personas realmente más necesitadas. A esto queremos sumarle un componente antifraudes, que esperamos desarrollar con el apoyo de Microsoft, para eliminar estas lamentables situaciones”, puntualiza Trujillo.
 
Para recoger información en los territorios, los procesos escritos y manuales pasarán a ser digitales con el objetivo de obtener registros en tiempo real, soportados con recursos fotográficos, videos, entrevistas y encuestas que engrosarán las bases de datos y darán más consistencia y transparencia a la toma de decisiones.
 
Así mismo, el proyecto de Equidad Digital plantea la creación un Expediente Único del Hogar para llevar trazabilidad de lo que va sucediendo en cada proceso, independientemente de si es elegible o no. “Queremos tener la historia completa desde que se inicia la atención hasta que este hogar o persona sale de la pobreza. Entender cómo y cuáles beneficios recibió, integrando todas las entidades del Estado que brindan programas y herramientas para superar la pobreza”, añade Trujillo. Esta información, además de ser fundamental para tomar las decisiones adecuadas basados en la data, permite medir la eficacia real de las políticas públicas y tener una vista panorámica completa de toda la oferta de asistencia del Estado.
 
Los avances de este proyecto son prometedores. El piloto del primer componente, el Repositorio Único de Fuentes de Información, se inició en noviembre pasado y ya se le han agregado componentes innovadores de analítica predictiva -a futuro prospectiva- gracias a la Inteligencia Artificial.
 
Al un click de distancia
 
“Estamos creando soluciones para generar dashboards en tiempo real, es decir que, si se necesita la información de un municipio, esta quede disponible en minutos para ser proyectada. Los avances son enormes, cruces de datos que tomaban mucho tiempo hoy se logran en minutos, esto teniendo en cuenta que el procesamiento de datos puede llegar a volúmenes de hasta 60 millones de registros. La mayor transformación que estamos logrando es encausar todos los actores, datos, procesos, personas y plataformas para mejorar la calidad y la disponibilidad de la información”, resalta Trujillo.  En el pasado quedan procesos manuales que dependían de la disponibilidad de funcionarios clave en las instituciones. Hoy, la información está a disposición de todos los tomadores de decisiones, a un solo click.
 
Buscando proteger los datos involucrados en estos procesos, Prosperidad Social recibió el mes pasado el certificado en la norma ISO27001:2013, este año se ampliará la certificación a  otros componentes de Equidad Digital.
 
“La transformación digital permite a los Estados entender las necesidades de los ciudadanos y atenderlos de manera integral y eficiente, hace que la oferta llegue más rápida y eficazmente a quienes más lo necesitan. Proveer información precisa, confiable y segura es fundamental para tomar decisiones, medir resultados y mejorar la oferta de bienes y servicios del Estado. Mejorar la calidad de vida de las personas es el fin último de la tecnología y para Microsoft es un orgullo poder contribuir en este propósito” afirmó Jaime Galviz, Gerente General de Microsoft para Colombia.

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