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Beneficios y/o riesgos del consumo de leche

Imagen: Fundación Universitaria San Martín – 2021

El consumo de leche de vaca se ha convertido en un tema de debate mundial. Según la FAO, los colombianos consumen productos lácteos en promedio al resto del mundo y recientemente surgió una polémica a raíz de las investigaciones que se adelantan por la adición de lactosuero a la leche. Además, estos productos no solo causan recelo por su impacto negativo en la sostenibilidad ambiental, sino que expertos afirman que la leche tiene un impacto en la salud de los adultos. 
 
Diversas fuentes revelan que el consumo de leche animal por parte de los humanos se remonta a miles de años atrás, incluso cuando no teníamos la capacidad de digerir la lactosa. Cuando somos bebés, nuestro cuerpo produce una enzima especial llamada lactasa que nos permite digerir la lactosa en la leche materna. No obstante, después del destete en la primera infancia, un gran porcentaje de personas pierden esta condición y como consecuencia, el consumo de leche en adultos puede generar molestias gastrointestinales como dolor abdominal, diarrea, gases e hinchazón.
 
Además, con la creciente preocupación de los consumidores existe una mayor conciencia sobre los problemas de seguridad y calidad de la leche y los productos lácteos; cuando se comercializan crudos, mal procesados o manipulados pueden provocar enfermedades en los seres humanos. Es por esta razón que en Colombia la producción de leche está reglamentada y su normativa prohíbe la adición de lactosueros en cualquier parte del proceso productivo.
 
Frente a este debate, Inés Sofía Morales, PHD, nutricionista, investigadora y docente de la Fundación Universidad San Martín afirma que “en los estudios realizados sobre el lactosuero, se ha demostrado que contiene elevadas concentraciones de aminoácidos lo que se asocia a un elevado riesgo cardiovascular. Si bien, los aminoácidos son esenciales para el metabolismo y se relacionan a una función cerebral adecuada, el lactosuero es un desecho que se descarta en la preparación del queso y puede ser usado para la producción de otros alimentos como: alimentos para bebés, dietéticos, embutidos, panadería y repostería, pero no es recomendable que se agregue a la leche de vaca, ya que este diluirá su composición y disminuye el aporte de calcio”.
 
Enfermedades que se asocian con el consumo de leche en adultos
 
Según la FAO, la leche y sus derivados desempeñan un rol fundamental en la nutrición y desarrollo humano saludable, especialmente en la infancia. Sin embargo, este aporte nutricional se ha venido cuestionando cada vez más en recientes estudios e investigaciones.  Si bien es un alimento complejo que contiene numerosos nutrientes, la mayoría de estos no funcionan de forma aislada, sino que interactúan con otros componentes; “al estar involucrados en más de un proceso biológico, a veces causan efectos contradictorios sobre la salud. Por lo tanto, si bien el consumo de leche se asocia con un menor riesgo de enfermedades como la osteoporosis, el cáncer colorrectal y la diabetes tipo 2, existe preocupación por la posible asociación entre un alto consumo de productos lácteos a otras dolencias como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer de próstata”.
 
La grasa de la leche es un buen ejemplo de esto; las grasas saturadas elevan los niveles de colesterol y de lipoproteínas de baja densidad, lo que puede causar enfermedades coronarias. A raíz de esto, en la actualidad autoridades nacionales e internacionales recomiendan el consumo de productos lácteos bajos en grasa.
 
Así mismo, Inés Morales afirma que “como nutricionistas y dietistas debemos cuestionar el consumo de leche de vaca por parte de las madres de recién nacidos, considerando la intolerancia a la lactosa de la leche de vaca, por su componente de azúcar denominado lactosa, que no se digiere en ausencia de la enzima lactasa”. Para la investigadora, “las recomendaciones sobre el aporte energético y nutricional de consumo de leche de vaca se realizan de manera individual y acorde a variables, como edad, estado fisiológico y/o patológico, entre otros”.
 
Teniendo en cuenta que un gran porcentaje de la población adulta sufre de algún tipo de malestar al ingerir leche de vaca entera (no deslactosada), Morales sugiere consultar con un especialista en nutrición sobre la ingesta de esta, ya que cada organismo tiene capacidades únicas de asimilar y procesar los alimentos.
 
Para Christopher Gardner, doctor en Nutrición e investigador de la Universidad de Stanford, la leche es una buena fuente de calcio, pero no es necesariamente el mayor determinante de la salud ósea. “En países como Japón e India, en donde la población es predominantemente intolerante a la lactosa y la ingesta de leche es baja, las tasas de fracturas también son mínimas. En estas culturas predomina el hábito de las actividades físicas para fortalecer los huesos, por encima de beber leche para tal fin".  Adicionalmente, “los estudios han demostrado que beber leche puede mejorar la densidad de los huesos, pero es debatible que ayude a prevenir las fracturas óseas” complementó.
 
La Fundación Universitaria San Martín invita al sector académico y de investigación, a los responsables de la formulación de políticas públicas, al sector privado y al consumidor, a promover y exigir un consumo informado y responsable de los alimentos en aras mejorar la salud y la calidad de vida de todos los colombianos.

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