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Kimberly-Clark cumplió su meta de ‘Cero Desechos en rellenos sanitarios’

Imagen: Kimberly-Clark – 2021

El manejo consciente de residuos y las soluciones ambientales de mayor eficiencia se han convertido en una necesidad para las empresas, debido a la importancia que estas prácticas han cobrado en el mundo actual.
 
La valorización, gestión y disposición integral de los residuos son clave en los esquemas de producción de las empresas, pues evidencian soluciones eficaces que garantizan procesos amigables con el planeta y, además, utilizan tecnología de punta para los tratamientos de las basuras y trazabilidad de los procesos para el aprovechamiento de materias primas.
 
Con base en lo anterior, Kimberly-Clark, la compañía reconocida mundialmente por sus productos de cuidado e higiene personal, se complace en anunciar el cumplimiento de una de sus metas más importantes hacia la Estrategia de Sustentabilidad 2030: ‘Cero Residuos en rellenos sanitarios’, que desarrolla en su planta de producción ubicada en Tocancipá (Cundinamarca).
 
“De la mano de nuestro aliado Industria Ambiental (Grupo Ática), trabajamos en una estrategia de aprovechamiento de residuos que reafirma nuestro compromiso con el medio ambiente”, afirma Juan Felipe Isaza, gerente general de Kimberly-Clark en Colombia. “Desde el 1 de noviembre de 2020, estamos enviando nuestros residuos industriales y ordinarios al Grupo Ática, para que sean utilizados en procesos de generación de energía y fabricación de nuevos productos que se incorporan nuevamente a la industria. Por medio de esta cooperación promovemos la economía circular, pues generamos valor agregado a estos residuos y los convertimos nuevamente en materias primas”.
 
En el 2019, del total de residuos generados por la compañía, únicamente el 2% se destinaba a rellenos sanitarios en el país. Aunque este porcentaje pueda parecer bajo, contemplaba alrededor de 96 toneladas anuales de ordinarios – es decir, material no aprovechable como desechos derivados de los baños de las plantas y otros elementos de los puntos ecológicos donde los colaboradores separan sus desechos, como por ejemplo, empaques de alimentos y bebidas-. Con la implementación del proyecto de Cero Residuos, la compañía se comprometió a cambiar este panorama y cumplió su objetivo a finales de 2020.
 
En su planta de Tocancipá, Kimberly-Clark fabrica los pañales de su marca de cuidado del bebé, Huggies, y las toallas higiénicas de su marca de cuidado femenino, Kotex. De los dos procesos se derivan residuos industriales, que son sometidos a procesos de aprovechamiento energético o son reutilizados para la fabricación de nuevos productos de la compañía.
 
Del total de los desechos propios del proceso, es decir los industriales, el 80% son aprovechables, ya que no es necesario hacer una disposición especial o tratamiento de estos; entre este grupo se encuentran papeles, cartones, plásticos limpios y telas no tejidas.  Este porcentaje se distribuye para su aprovechamiento mediante procesos de generación de energía o es entregado al sector de reciclaje de la región, a través de Ática Industria Ambiental. A sí mismo, una parte de estos residuos se reincorporan en la producción de la planta de la compañía en Barbosa (Antioquia), con el fin de manufacturar nuevos productos a partir de materiales reutilizados. Por otro lado, el 20% de los residuos industriales que no se pueden aprovechar es tratado y entregado al Grupo Ática, para que sea dispuesto y utilizado en otras industrias de la región. 
 
"Para nosotros es un gusto trabajar con una compañía tan importante como Kimberly-Clark, que día tras día demuestra su compromiso con reducir su impacto en el medio ambiente y apoyar procesos que benefician a otros sectores productivos y comunidades. Como aliados estamos dando grandes pasos para innovar en soluciones integrales para la gestión de residuos y capturar su potencial asegurando una transformación eficiente y limpia”, afirmó Diego Guzmán, CEO de Grupo Ática Industrial Ambiental.
 
Cuidar del planeta, una consigna de la compañía en Colombia
 
Como parte de su compromiso para desarrollar iniciativas que impacten positivamente la vida de las personas, Scott, la marca de cuidado del hogar, lanzó recientemente su programa ‘Scott cuida del planeta’. Con esta estrategia la marca promueve un mensaje de conciencia ambiental e invita a las personas a reciclar los empaques de sus productos de primera necesidad.
 
Una de las metas que tiene Kimberly-Clark en su estrategia de sustentabilidad se enfoca en reducir a la mitad su huella ambiental e impactar mil millones de vidas para 2030; esta campaña en particular incentiva en las personas hábitos de manejo de residuos responsables, ya que de los desechos plásticos globales anuales solo el 9% se recicla de manera efectiva y alrededor de 13 millones de toneladas son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y la salud de las personas, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el 2019.
 
Además, con esta campaña la compañía destaca la importancia de adquirir productos certificados con protocolos de manufactura responsables, es decir, que utilicen fibras vírgenes 100% certificadas por el FSC (Forest Stewardship Council). De esta manera, las personas pueden identificar si los procesos garantizan el uso de materias primas conscientes con el medio ambiente, el uso del suelo y su impacto en las comunidades.
 
A su vez, la campaña resalta el programa global de saneamiento básico de la multinacional: Baños Cambian Vidas; que en el 2020 junto a Fundación Plan International brindó educación sobre higiene y acceso a agua potable a comunidades en condición de vulnerabilidad, ubicadas en el departamento de Bolívar.

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