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¿Qué ocurre cuando dejamos de tener interacción social?

Imagen: Remy IPS – 2020

Las conexiones sociales y la salud mental tienen una correlación muy poderosa. Estudios han demostrado que vincularse con más personas incrementa la autoestima, empatía, seguridad y confianza. Por ello, cuando las personas dejan de tener interacción social, como ha ocurrido en el tiempo de pandemia, tienden a asociar el distanciamiento físico con el distanciamiento social. Es importante entender que ambas cosas son diferentes, pues no significa que para mantener la distancia se deba estar solo, y mucho menos se deba acudir al individualismo y a la desconexión social.
 
Por su parte, aislarse implica síntomas como pérdida de la sensación de confianza en sí mismo e incremento de la angustia y la tristeza. Distanciarse físicamente no puede representar lejanía emocional ni vincular. En Colombia, según la Encuesta Nacional de Salud, hasta un 50% de la población ha mostrado incremento de los niveles de ansiedad y depresión durante el aislamiento, así como el incremento en el consumo problemático de alcohol y tendencia al uso excesivo de las redes sociales. Asimismo, la soledad puede tener además consecuencias drásticas para la salud, como favorecer patrones de sueño alterados, obesidad, presión arterial elevada, aumento de estrés, y está relacionada con mayor incidencia de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer.
 
‘Los seres humanos por naturaleza somos seres sociales, por lo cual necesitamos relacionarnos, al interactuar se fortalece el sistema inmunológico, incluso las relaciones sociales sanas promueven la recuperación de una enfermedad y pueden prolongar los años de vida. Aún llevando una vida saludable, es necesario ser socialmente activo para mantenerse bien y feliz’, afirma Fernando Castiblanco - Médico psiquiatra de Remy IPS.
 
Ahora bien, las edades más proclives para padecer un problema de salud mental causado por el distanciamiento, corresponde a los adultos mayores, porque muchos no tienen una actividad laboral, están en edad de retiro o están pensionados, y presentan múltiples comorbilidades en general. Sin embargo, aquellos que interactúan con los demás tienen una mejor calidad de vida y presentan un menor riesgo de demencia y deterioro mental.
 
La otra parte de la población son los niños. Debido a que están en proceso de desarrollo, y aunque tienen una alta capacidad de adaptación, emplean más energía vital; el hecho de estar limitados por el confinamiento ha generado trastornos que ya han sido reportados en relación con la no posibilidad de tener encuentros fuera de su casa a nivel escolar o con sus amigos. No obstante, la soledad puede afectar a cualquier persona en cualquier momento y etapa de la vida.
 
Estar solo es diferente a sentirse solo
 
‘En relación con las personas que viven solas, primero hay que establecer claridad sobre el vivir solo y la sensación de soledad. Muchas personas viven solas pero no se sienten solas, o muchas viven acompañadas pero se pueden sentir solas. Esto es importante como factor de contexto porque frecuentemente se tergiversa. Sentirse solo puede significar un problema, pero estar solo puede no serlo porque muchas personas viven solas y tienen una vida feliz y plena. Todo esto inicialmente puede ser un fenómeno, una reacción adaptativa, que todos tenemos. Cuando esto es prolongado, como ha ocurrido en este tiempo de distanciamiento físico, puede influir para que posteriormente se presenten trastornos de tipo mental’, agrega Castiblanco.
 
Así las cosas, Remy IPS propone 10 consejos prácticos para combatir la soledad:
 
  • Es fundamental reconocer y aceptar los sentimientos de soledad
  • Tratar de hablar con alguien todos los días puede contribuir a sentirse mejor
  • No está mal buscar un consejero o un profesional de la salud mental que ayude a apaciguar el malestar a través de terapias
  • Si estar en el mundo virtual genera una sensación de soledad, es necesario no seguir navegando en internet
  • Realizar actividad física libera endorfinas -hormonas de la felicidad- en el cerebro
  • Recibir rayos solares genera grandes beneficios gracias a la activación de hormonas que mejoran el estado de ánimo
  • Llevar una dieta saludable es esencial porque el consumo de azúcar y comida procesada afecta directamente la salud física y emocional
  • Dormir bien es más que necesario; sentirse solo conlleva al insomnio, por ende genera que las personas experimenten inseguridad e indefensión
  • Limitar el consumo excesivo de cafeína
  • Y finalmente, ¿por qué no ser voluntario en una fundación y servir a otros?
 
No hay duda que el contacto social es vital para el ser humano y para su salud mental. Interactuar con otros es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la edad adulta y la vejez.

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