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“Un mundo que creíamos imposible”

Imagen: Oracle – 2020

Erik Peterson es un experto ingeniero de sistemas, apasionado por las maravillas que se pueden crear con las tecnologías. Entró a trabajar a Oracle cuando apenas se había graduado y desde entonces se ha dedicado a desarrollar proyectos y a poner toda su experiencia y conocimientos para que América Latina se convierta en líder tecnológico. Hoy dirige el Centro de Desarrollo de Oracle, basado en México.
 
Él dice que este centro es responsable de crear la próxima generación de los productos más importantes de Oracle para las necesidades futuras de los clientes (Cloud, Machine Learning y Database). También de fomentar de una cultura emprendedora dentro de un entorno de grandes empresas en América Latina y de desarrollar programas de capacitación y tutoría para acelerar el desarrollo de una nueva generación de líderes.
 
Desde allí, Erik nos cuenta sobre lo que significa ser desarrollador, su evolución y su relevancia para el momento que vivimos y el futuro próximo porque, una cosa es cierta, se necesitan desarrolladores en el mundo pero, sobre todo, en la región. Según estudios importantes, como los del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el año 2025 la industria del software empleará a más de 1,2 millones de programadores en América Latina.
 
Frente a esta necesidad, Erik nos invita reflexionar sobre el papel de los programadores para el crecimiento y el progreso de las organizaciones en nuestros países. Él dice nos reta a cerrar los ojos y regresar por un segundo a cuando no teníamos una computadora o un aparato móvil inteligente en nuestras manos. O cuando la mayoría de las transacciones diarias eran realizadas de forma presencial y requerían invertir una gran cantidad de tiempo para resolverlas, o cuando los registros de inventario eran levantados en papel o en distintos formatos y las tareas de recursos humano se gestionaban por mail. O cuando enviábamos información por fax, por no hablar de tiempos más lejanos.
 
Bueno, para resolver algunas de esas situaciones y mejorar el rendimiento de otras, hubo un desarrollador detrás. Sí, un experto capaz de elaborar sistemas que solucionen problemas o de crear nuevos lenguajes que permitan hacer las cosas más fáciles.
 
Para Erik, esa es la esencia del desarrollador. Y reflexiona sobre su evolución pues asegura que “la programación se ha convertido en un proceso cada vez más ágil que responde rápidamente a diferentes necesidades comerciales utilizando cantidades masivas de datos, herramientas poderosas para manipular y procesar estos datos, e ingenieros y científicos de datos que pueden unirlos para encontrar soluciones innovadoras a problemas que antes pensamos no tenían solución”.
 
Este experto ingeniero añade que ahora los desarrolladores deben poseer la capacidad para trabajar en equipos que saquen ventajas de las fortalezas de cada persona, ser capaces de dividir problemas complejos en conjuntos simples, usar el pensamiento de diseño para encontrar soluciones listas para usar y, sobre todo, ser programadores extremadamente creativos y competentes. Esto, teniendo como meta crear instrumentos que respondan a las necesidades de las organizaciones que empiezan a requerir servicios para una economía 4.0 y que deben impactar en todas sus métricas, en especial en las de ventas y en la de alcance de consumidores.
 
Precisamente, la experiencia del usuario final (UX), que en el pasado venía último en el proceso de diseño y programación, se ha convertido en el centro del desarrollo de la tecnología para cumplir con sus exigencias y sus expectativas con respecto a cómo le simplificamos la vida y le hacemos más fácil cumplir con sus retos diarios, eliminando cualquier elemento innecesario en los procesos. Es decir, “el desarrollo adecuado comienza con la experiencia del usuario final inicial (UX) como el comienzo”, añadió el ingeniero.
 
Habiendo alcanzado este nivel, aconseja Peterson, el reto de los desarrolladores ahora se centra en cómo diseñar entornos que sean súper resilientes ante cualquier tipo de falla. Y no cualquier falla, sino terremotos, huracanes o incluso el corte de una red eléctrica completa. Es parte de la nueva realidad del mundo. Las personas dependen de las bases de datos para mantener en funcionamiento los cajeros automáticos, poder contactar los servicios de emergencia o incluso hacer llamadas telefónicas durante un desastre. Y, en momentos de pandemia como los que estamos viviendo, esta misma infraestructura tecnológica es responsable de mantener conectadas a las personas en plataformas como Zoom para hacer trabajo remoto, además de permitir a los chicos conectarse a sus consolas de juego y que, al mismo tiempo, podamos hacer compras en línea ahora que todos estamos en casa.
 
Pero esto solo es el principio, afirma Erik. Según comenta, aún hay retos tremendos para los futuros desarrolladores de software. Por ejemplo, en el campo de la medicina está el desafío de personalizar el servicio y lograr combinar la información genética, la historia medica completa, y datos de sensores que se están empezando a llevar puestos. Por otro lado, está el reto de crear sistemas que ataquen la corrupción y el crimen haciendo análisis profundos de las transacciones financieras para ver el origen real del dinero, combinados con mecanismos que busquen los casos atípicos en que los servidores públicos y sus familiares viven afuera de los ingresos oficiales. Igualmente, dice que están los desafíos en el diseño de mecanismos que ayuden a proteger el medio ambiente y reduzcan el impacto negativo a las vidas y economías; así como, los sistemas capaces de diferenciar la información falsa o sesgada y que puedan encontrar puntos que las personas tengan en común, y así desafiar las creencias para ver otros puntos de vista, en vez de que solo lo sean usados para confirmar opiniones estrechas.
 
El mundo moderno actual, en el que podemos comprar cualquier cosa desde cualquier lugar, enviarlo, rastrearlo, hacerlo desde nuestro teléfono, cargarlo electrónicamente, reunirnos para jugar, pasar el rato o trabajar juntos virtualmente, no existiría sin lo que los desarrolladores han creado.
 
Así las cosas, los desarrolladores han sido los arquitectos que, tras bastidores, nos han hecho descubrir que el mundo que alguna vez soñamos es real y posible, y que apenas estamos empezando. Las posibilidades son infinitas y aquellos que se monten en este viaje sin duda serán los creadores de una realidad que aún está en nuestra mente.

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