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Educación online, el recurso emergente que debe ser permanente


Imagen: D2L – 2020

Compartimos en su totalidad el escrito de Mario Sánchez, director de Latinoamérica de D2L, hablando sobre la educación en línea.

La contingencia que vivimos actualmente cambió por completo las rutinas de los estudiantes y de sus instituciones educativas que buscan continuar con los procesos de aprendizaje. Como ya lo vimos, los esquemas de educación en línea son la mejor herramienta para dar continuidad al proceso educativo.

Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece. La educación en línea requiere de la institución un trabajo previo de diseño instruccional de contenidos, el cual debe estar a cargo de un equipo de expertos en diversas áreas, como: pedagogía, psicología educativa, ingeniería de software, diseño interactivo y gráfico, entre otros. Su trabajo se reflejará en una experiencia educativa en línea realmente positiva para los estudiantes.

Por otra parte y debido a las obvias diferencias que hay entre los entornos presenciales y los virtuales, se debe capacitar a los docentes para trabajar en los ambientes digitales, cuya una estructura puede ser muy peculiar. Esto con el fin de que sepan cómo dirigir de forma remota a sus grupos y cómo socializar dentro de un aula virtual.

La educación online demanda de los alumnos un nivel cognitivo alto ya que al debatir, además de entender el tema y los conceptos, tienen que saber analizar los argumentos de los otros y reflexionar sobre ellos.

Los profesores deben saber cómo moderar dichos debates, animar la participación de cada estudiante, corregir errores de conceptualización sobre el tema tratado y enriquecerlo con el aporte de recursos complementarios.

La forma de evaluar en un entorno de educación virtual siempre genera dudas en alumnos y maestros, por lo cual debe basarse en los resultados de aprendizaje esperados. Sobra decir que dicho esquema debe estar claro tanto para estudiantes como para el personal docente. De hecho, si lo analizamos, esta es la misma forma en la que se evalúa en la educación presencial.

Existen muchas herramientas que ayudarán a verificar si los alumnos cuentan con las capacidades que debieron adquirir con las clases. Entre ellas están evaluaciones por rúbricas de trabajos (como ensayos, resúmenes o proyectos), exámenes, intervenciones orales u escritas en los debates, trabajo en equipos e incluso, autoevaluaciones que permiten al estudiantado ir haciendo su propio seguimiento de los avances.

Utilizar las herramientas de tecnología e innovación educativa durante una emergencia como la que vivimos actualmente, no solo permitirá hacer frente a esta etapa de educación online sino que permitirá enriquecer las herramientas de la institución para brindar nuevas experiencias educativas a los estudiantes cuando todo regrese a la normalidad”.

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